Hoy sentí el dolor de mi hija
y la impotencia de no poder
calmar su dolor.
Hoy sentí la rabia de mi hija
contra el padre ausente
y carente de su amor.
Hoy escuché su llanto
y su reproche a aquel señor
que ni un te quiero
de sus labios ella escuchó.
Con rabia gritó su dolor
y su llanto fue profundo
y su decepción mayor.
Me pidió llamarlo
después de un año
sin escuchar su voz.
Ante su ruego accesedí yo
y ahora me pregunto
si valió la pena o no
acceder a esa petición.
Cuando lo que trajo en ella
fue un sentimiento más profundo
de tristeza y decepción.
Ella esperaba escuchar un te quiero
me haces falta mi amor
¿Cómo está tu hermanita?
las quiero a las dos.
Pero de los labios de aquel señor
no salieron palabras dulces
que calmaran su dolor
ni su angustia por su ausencia
y crearon en ella un vació
y un mayor dolor.
29-04-2006
viernes, 5 de enero de 2007
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